martes, 6 de noviembre de 2018

La Trapera

Aquí viene la gitana! La inatrapable peregrina. Mujer trapera que sólo ama sus pies en el camino. La tierra amarrona sus talones, llenando de barro su espíritu moreno. Su esencia es andar. Si se queda quieta se entristece y muere. Ella danza y ríe. Su piel es dorada como el Sol mediterráneo. Por las noches se convierte en copa para recibir el vino. El viento la despeina convirtiendo su cabello en un enjambre de posibilidades. Nunca se sabe qué destino seguirá. No lleva mapas ni guías de viaje. Cada año está más vieja, sin embargo su belleza permanece intacta. Vagabundea sin amarras por rutas sagradas que sólo puede recorrer quien se vacía día a día.
Mujer sin dueño. De todos y de nadie.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Aire III

Soy una mujer de polvo que el desierto lleva y trae a través del viento. El viento modela mi silueta, luego me hace caminar, luego me mece en la suave brisa, y más tarde me deshace arremolinándome en su soplo. Las sombras se asombran de mi danza desnuda. Sólo soy sudor y arena.

Aire II

Lo que hoy sientes como brisa alguna vez fue huracán y tornado. La brisa es el alma saciada del tornado cuando ya comió todo lo que tenía que comer. Y es el cuerpo relajado del huracán cuando ya rompió todo lo que tenía que romper.

Aire I

Las brisas marinas se entrelazan con las brisas del bosque. Hijas del gran viento que todo lo mueve hasta quebrar lo erecto y convertirlo en polvo.

lunes, 19 de marzo de 2018

Nombre y apellido

El viento desata las amarras que el miedo había creado. Hoy es tiempo de soltar sin manipulación alguna. Soltar con confianza y entrega. Escribir es una de esas maneras; es dejar salir sin esperar nada a cambio. Dejar salir las letras del alma, de la carne, de la sangre. Un papel las recibe sin juzgarlas. Sólo las recibe, les ofrece un lugar donde apoyarse, donde morar y fluir. Escribir libera mis grandes temores. Exorciza mis cavernas pobladas de alimañas. Le ofrece un nombre a cada una. Un nombre y a veces hasta un apellido. Y a ellas les encanta, por unos instantes se vuelven mansas y a veces hasta parecen inofensivas.

Abierta

Sentir las gotas de lluvia entrando en mis llagas. El espíritu de la Tormenta curando mis heridas.